Talento tecnológico, ¿hardcore o softcore?

Hay un concepto muy en boga en los últimos años y que se supone que representa uno de los perfiles o talentos más valorados del mercado laboral y con mayores perspectivas de futuro. Hablamos, por supuesto, del talento tecnológico. A nosotros, la verdad, no nos queda muy claro lo que es, y menos todavía lo que será.

Entender el futuro del trabajo pasa por darnos cuenta de que los tiempos cambian, y con ellos cambian tanto las necesidades de las organizaciones como el desarrollo de competencias. Tallar bifaces ya no es una habilidad muy demandada, por ejemplo. La robótica sí lo es, y lo será más. Hasta ahí, estamos de acuerdo (¿no?).

La duda surge en torno a qué es el talento tecnológico. ¿Es una suma de habilidades duras relacionadas con la IT, o más bien las habilidades blandas propias de la sociedad tecnológica en la que vivimos? Seguramente, ambas cosas.

NOTA: Para complementar este artículo sería muy interesante que te leyeses también este texto en el que planteamos tres posibles escenarios sobre las competencias del empleado del futuro.

Definiendo el talento tecnológico

El primer problema está, como de costumbre, en definir de qué estamos hablando exactamente. El problema aquí es básicamente generacional.

¿Qué significa eso de que se nos dan bien los ordenadores? Eso es taaan 1999… Hoy es como ir a una entrevista de trabajo y decir “se me dan bien los lápices”. Enhorabuena, muchacho, pero (salvo que vayas a buscar trabajo a una fábrica de lápices, claro) a los empleadores les interesa más lo que sabes hacer que la herramienta con la que lo haces.

Lo que se vislumbra detrás de lo que quiere decir la gente de RRHH de cincuenta años para arriba es que están notando un cambio de paradigma marcado por la tecnología. En cuanto al mundo laboral se refiere, esto está configurando un nuevo mindset, como tuvo que ocurrir necesariamente en la revolución neolítica o en la industrialización británica.

Así que cuando una persona menor de cincuenta años habla de talento tecnológico en el ámbito de los recursos humanos probablemente se esté refiriendo a dos cosas: por un lado, habilidades informáticas en un sentido estricto; y por otro, a habilidades blandas generadas en relación directa y constante con las nuevas tecnologías.

talento tecnológico hardcore softcore 2
No, este no es el talento tecnológico al que nos referimos…

El perfil hardcore tendrá mucha demanda

Desde cierta perspectiva, el “núcleo duro” (nunca mejor dicho) del talento tecnológico sería la panoplia de habilidades duras directa y estrictamente relacionadas con lo que los legos llamamos “informática” en un sentido bastante vago (los mismos que todavía escribimos eso de “Office a nivel usuario” en nuestro CV).

Estaríamos hablando, para entendernos, de dominio de diferentes lenguajes de programación, familiaridad con inteligencia artificial, big data, VR y cloud, experiencia en diseño de dispositivos y periféricos, diseño UX/UI, diseño e implementación de aplicaciones móviles, gestión y mantenimiento de redes, experiencia en ciberseguridad y un largo etcétera. Eso hoy, quién sabe mañana.

Es de suponer que en un contexto altamente tecnologizado el dominio de estas habilidades tenga una importante demanda. Todavía más importante: al ampliarse el campo, el nivel de conocimientos y especialización irá progresivamente en aumento. De forma que en este sentido el “talento tecnológico” será el de los especialistas, y conocerá un boom de demanda… y de oferta, claro.

El talento tecnológico en perspectiva softcore

Pero la tecnologización social hace que de desarrollen otras habilidades, claramente blandas. Estamos hablando de familiaridad con entornos virtuales, capacidad de aprendizaje (la famosa learnability), adaptabilidad a los cambios, trabajo colaborativo (en equipo), trabajo asíncrono (organización de tareas) y similares.

Por otro lado, habilidades que antes se considerarían duras, hoy son blandas. Ejemplo: para los baby boomers programar el vídeo (hablamos de VHS) era una hazaña, incluso instrucciones en mano. Para los milennials se trata de habilidades cotidianas (casi infantiles) como lavarse los dientes o coger un autobús. Vale que el ejemplo es un poco arcaico, pero se entiende, ¿no?

Estas habilidades blandas generadas o fomentadas de una u otra manera por vivir en un entorno tecnologizado son sencillamente esenciales. No todos diseñaremos plataformas cloud, pero sí que trabajaremos en la nube. En este momento de transición, contar con estas habilidades puede marcar realmente una gran diferencia.

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