Employee persona: los 5 modelos de empleado

En los perfiles de empelados, como en todo, hay clases. Vaya por delante que esto no quiere decir que por eso sean mejores o peores; de hecho, pensamos que es al contrario, que suelen ser complementarios. Pero no nos desviemos del tema, que hoy venimos a hablar del employee persona y sus declinaciones.

¿Que qué es eso? Abreviando, son distintos modelos de empleado, entendidos como distintas personalidades. Y no hablamos tanto de su forma de trabajar o de su rendimiento en el trabajo (o no directamente) como de su actitud ante las distintas motivaciones que hacen que pueda buscar, aceptar, permanecer o abandonar un puesto de trabajo.

¿Qué entendemos por employee persona?

Fácil. Tal vez te suene, del ámbito del marketing (del que tanto tenemos que aprender en gestión de personas), en concepto de buyer persona, siendo algo así como “personaje comprador”. O sea, ¿cuál es el perfil que me compra, cuál es mi audiencia? O bien, ¿puedo reunir los rasgos de mi audiencia en un arquetipo?

Pues si aplicamos ese principio al mercado de trabajo, con encontraremos con varios modelos de empleado. Conste que son modelos teóricos, arquetipos. O “grupos de talento diferenciados por atributos de motivación”, como los llaman en el excelente informe de McKinsey en el que nos inspiramos.

El informe, que en realidad va sobre el fenómeno de la Gran Renuncia, viene a decir que el empleador debe adoptar un enfoque multifacético para atraerlos a todos (sin necesidad de atarlos en las tinieblas en este caso). Nosotros seguimos pensando que existe un talento adecuado en cada caso, pero eso no quita que saber reconocer distintos employee personas no sea una ayuda inestimable.

El tradicional

En este primer segmento se agrupan los empleados con un perfil digamos clásico: no son propensos a abandonar un empleo y las motivaciones de siempre (compensación económica, posibilidades de desarrollo) pesan mucho a la hora de cambiar. Son los favoritos de los empleadores, dice el informe, pero no son suficientes.

El principal problema del empleado tradicional es que, lo mismo que no hay que romperse la cabeza para atraerlos (un buen salario, por ejemplo), la competencia tampoco lo tiene difícil para contraatacar con un salario mejor. El antídoto puede ser el reconocimiento profesional, al que también es sensible.

El autónomo

Nada que ver con la sufrida figura laboral española (¿o tal vez sí?); para este employee persona la autonomía y la flexibilidad son lo primero. Esto implica que la remuneración o el avance profesional son secundarios, no los atraerás así (o te costará fidelizarlos); necesitarás planes a medida o trabajos de gran significado.

Por otro lado, como su motivación está en la toma de decisiones, el autoliderazgo y la resolución de problemas, son una gran baza para las organizaciones que gestionan por resultados (y no por actividad) y con un modelo de liderazgo reticular (o que tienden a la organización sin jefes).

employee persona 1
Pues sí, todas son distintas; menos el del bigote.

El cuidador

Este arquetipo tiene un contexto claramente definido: se refiere a esas cohortes que por necesidad o por elección han antepuesto el equilibrio personal-laboral a cualquier otra consideración, llegando en muchos casos a abandonar el mercado laboral (nuestro pasado pandémico reciente marcó un punto de inflexión).

Los atributos motivacionales principales aquí son la flexibilidad (por pura necesidad práctica de conciliación) y ante todo el propósito del trabajo: ¿qué sentido tiene lo que hago? Si puedes responder satisfactoriamente a esta pregunta del cuidador, su nivel de compromiso se verá muy fortalecido.

El idealista

En el informe han dado en llamar así a este employee persona sencillamente porque antepone a los criterios motivacionales tradicionales (como el salario) otros como son las posibilidades de crecimiento profesional, el propósito del trabajo y la sensación de pertenencia a una comunidad. No obstante, también es verdad que son, demográficamente, cohortes jóvenes…

Sea como sea, esta gente también tiene grandes cosas que aportar a tu organización, destacando un gran aprovechamiento de la diversidad y la inclusión (de la creatividad e innovación que traen consigo), y una gran capacidad de identificación con la cultura corporativa (en gran booster de motivación y compromiso); si la tienes.

El relajado

¿Sabes esa gente que sabe trabajar bien y lo ha hecho mucho, pero que ya no lo hace porque no quiere? Pues eso. El término refleja un difuso conjunto de empresarios “en barbecho”, prejubilados, excéntricos (en el mejor sentido) y otras personas que ni buscan trabajo, pero que podrían trabajar en o por ese algo “especial”.

Ojito con este pool, que como fuerza de trabajo lo tenemos desatendido y además de aportar riqueza en términos de diversidad, suele acumular un buen cúmulo de habilidades blandas que pueden venir muy bien en un equipo. Muchos son “jubilados pandémicos” y solo buscan un trabajo con sentido, más que con proyección de futuro.

¿Empleado modelo o modelo de empleado?

Como lo primero no existe, mejor conocer lo segundo para poder elegir con cabeza y que el camino hacia la felicidad y el rendimiento sea más fácil.

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