Salud emocional y felicidad en el trabajo: ¡fortalece el vínculo!

Si en Happyforce nos dedicamos a medir la felicidad en las empresas, ¿por qué nos importa tanto la salud emocional? Lo primero, porque somos personas. Lo segundo, porque las emociones afectan a nuestra salud (no solo a los happyforcers, a todo el mundo, se entiende, ¿no?). Y lo tercero, porque la salud emocional y la felicidad en el trabajo son realidades profundamente interrelacionadas.

Así, la felicidad en el trabajo es algo que merece la pena que nos curremos a nivel de organización aunque solo sea porque es la “vitamina” (que no la panacea) que nos ayuda a protegernos del impacto negativo de una mala salud emocional; y a revertir esa mala salud emocional. A continuación profundizamos un poco en ello.

La conexión entre felicidad y salud

Para los expertos la correlación entre salud y bienestar es evidente y está probada; te lo dicen los investigadores y divulgadores de Berkeley, que incluso señalan seis aspectos (respaldados por estudios): la salud cardiaca, la esperanza de vida, el sistema inmunitario, los malestares crónicos…

En el terreno de la salud mental, que tanto nos preocupa (y con razón) en el ámbito de la gestión de talento en la actualidad, la correlación es todavía más significativa. El ejemplo más evidente es el del estrés y su difícil gestión a pesar de que estamos familiarizados con él y conocemos sus costes, tanto humanos como económicos.

Concluyendo: la salud emocional se está convirtiendo (dicen en Harvard) en una cuestión de salud pública, y sería muy necio por nuestra parte, como líderes dentro de las organizaciones, ignorarlo y pensar que “al trabajo se viene emocionado de casa”; si este es tu rollo, mejor cómprate unos robots y hala, que tengas suerte…

Los factores clave

Pero, ¿por dónde empezamos? Siendo algo más concretos, podemos apuntar a ciertos rasgos de pensamiento y comportamiento en los que se articula esta relación y donde encontraremos las “palancas” para actuar sobre el binomio felicidad en el trabajo-salud emocional de manera efectiva.

Algunos factores clave a considerar:

  • Resiliencia. Cabe mencionarla la primera porque es el recurso elemental para encajar los reveses, aprovechar nuestras fortalezas y responder a los desafíos de forma saludable. Trabájatela.
  • Optimismo. Este constructo tan poco tangible como poderoso refiere un conjunto de actitudes (y aptitudes) positivas. Implica una proyección, y como tal debe complementarse con análisis digamos realistas.
  • Vitalidad. Definido como un sentimiento de entusiasmo, esperanza y compromiso con la vida, este factor es capital y actúa directamente sobre la salud; la emocional y la otra (Kubzansky y Thurston 2007).
  • Relaciones interpersonales de calidad. Igual que somos lo que comemos, somos con quienes nos juntamos (ya te lo decía tu madre, a que sí). Podemos cambiar de amigos, cambiar a los amigos o cambiarnos a nosotros.
  • Autorregulación. También somos lo que hacemos (y dónde y cuándo lo hacemos); un entorno más verde, unas actividades más variadas, mejores prácticas de alimentación y sueño, no al abuso de sustancias…
  • Validación de sentimientos. Amabilidad, compasión, gratitud… Puede ser el factor que más tenemos que trabajar todavía, porque los sentimientos siempre han estado desterrados del ámbito laboral.
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Photo by Jürgen Telkmann at flickr

Herramientas prácticas para ser más felices y emocionalmente saludables

¿Podemos tirar de felicidad para mejorar nuestra salud emocional? No podemos, debemos. La pregunta más habitual viene a ser, ¿y cómo lo hacemos? Mediante ejercicios centrados en emociones que desarrollan nuestra capacidad para ser felices. Existen prácticas concretas que pueden ayudarnos en ese sentido.

A ese respecto, lo mejor que podemos hacer por ti es presentarte el excelente trabajo del Greater Good Science Center de (otra vez) la Universidad de Berkeley, que te ofrece aquí de forma completa y gratuita 93 ejercicios orientados en torno a 13 emociones básicas, perfectamente explicadas y justificadas. Infinitamente recomendable.

Y tú, lo mejor que puedes hacer por ti y por tu organización, tanto si estás ejerciendo el rol de líder como si estás en el de mero colaborador, es ponerte manos a la obra para aplicar estas prácticas en tu día a día, y orientarte al logro laboral más importante de todos: ser feliz en el trabajo.

Imagen de portada: Organs, de Soffie Hicks (en flickr)

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