Gestionar emociones en el trabajo, ¿se puede entrenar?

Seas manager, líder de equipo o empleado, ¿no sientes a veces que tu trabajo te supera? No la tarea en sí, sino ese “algo” que seguramente sea un batido emocional de no te menees… La inteligencia emocional entra en juego para gestionar emociones en el trabajo y evitar que esas emociones se nos vayan de las manos cual potro desbocado…

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No es la primera vez que hablamos de este asunto, ni será la última; es muy probable que, en el pequeño gran universo de la gestión de talento, la cuestión emocional sea la menos atendida y la que mayor capacidad transformadora tenga para llevar nuestra fuerza de trabajo hacia un rendimiento eficiente a través de la felicidad.

Mejor gestión de emociones, mayor felicidad en el trabajo

Es prácticamente una relación directa; si hacemos una gestión funcional de nuestras capacidades y relaciones emocionales, habremos dado un paso de gigante hacia el bienestar laboral. Para ello, hay que tratar de perfilar y entender bien de qué hablamos. Y no es fácil, porque cada cual hace aquí de su capa un sayo…

No obstante, desde los años noventa se viene escarbando en el asunto, definiendo tanto las distintas facetas de la inteligencia emocional (IE) como las formas de medirlas. La referencia clásica es la Salovey y Mayer (1990), que diferencian tres competencias dentro de la IE:

  • Valoración y expresión emocional: la capacidad para prestar atención a las emociones (propias y ajenas) y para comprender distinto estados de ánimo.
  • Regulación emocional: la capacidad para controlar las emociones propias.
  • Utilización de emociones (resolución de problemas): la capacidad para aplicar la inteligencia emocional en distintas áreas, como
    • planificación flexible,
    • pensamiento creativo,
    • atención redirigida y
    • motivación.

Cuando este modelo se vuelca en un sistema de medición llamado TMMS (o trait meta-mood scale), podemos definir esas competencias y su magnitud en cada persona con mayor precisión; si realizamos una encuesta con estas preguntas tendremos fácil y rápido un mapa general de la capacidad de gestión emocional en nuestra organización. Está bien, pero es solo el principio…

Aprendiendo a través de la práctica

Pero ahí salta la pregunta, ¿cómo se hace esa gestión tan estupenda? ¿Puede aprenderse, desarrollarse? ¿Podemos, como organizaciones, incluir el entrenamiento de la inteligencia emocional en nuestros programas y estrategias para ser felices en el trabajo? ¡La respuesta es un “sí” bien gordo! ¿Cómo?

  • Estableciendo un “plan emocional” en la organización, con cuatro puntos esenciales:
    • Identificar emociones (cómo nos sentimos y cómo se sienten los demás)Comprender las causas que provocan estas emociones.Utilizar las emociones como parte de los procesos cognitivos y sociales.
    • Incluir las emociones en la toma de decisiones.
  • Creando talleres de emociones guiados por expertos para trabajar esos cuatro puntos que acabamos de mencionar.
  • Tomando medidas para incrementar el salario emocional de nuestros empleados (¿cómo que qué es eso?).
  • No estaría de más hacer disponibles y promocionar programas de psicoterapia para (re)conocer nuestro lado emocional (nuestra sombra, que decía Jung).
  • Incentivando la implantación de la mindfulness en la organización mediante prácticas concretas ayuda a gestionar emociones en el trabajo con más facilidad.
gestionar emociones en el trabajo 2
Fuente: Grandey, A. A., & Gabriel, A. S. (2015). Emotional labor at a crossroads: Where do we go from here? en Wikipedia

Casos de uso y ejemplos para gestionar emociones en tu organización

Siempre es buena idea inspirarse en quienes que ya se han adentrado por la senda que queremos seguir. O sea, que vamos a referir algunos casos exitosos de gestión emocional en las organizaciones que pueden servirnos de ejemplo:

  • Aplicado al ámbito del liderazgo, el programa de gestión emocional de referencia sigue siendo, desde hace más de diez años, el de FedEx: evaluación, formación de una semana, coaching durante seis meses para crear líderes conscientes de sus emociones y capaces de captar y orientar las de los demás.
  • En L’Oreal han desarrollado el concepto de “ecología personal” para ayudar de forma personalizada a cada empleado a optimizar sus niveles de bienestar laboral y salud no solamente física, sino también mental y emocional, y así gestionar emociones en el trabajo mejor.
  • Wegmans, la cadena de supermercados de la costa Este estadounidense (y una de las compañías mejor valoradas del mundo por sus empleados), incluye entre sus programas formativos la gestión emocional, partiendo de una cultura corporativa en la que el bienestar y vida saludable de sus empleados es una prioridad.

¿Cómo se gestionan las emociones en tu organización?

Este es el primer paso: saber lo que se cuece en casa, saber dónde estamos; solo entonces puedes crecer en la gestión emocional corporativa sobre una base objetiva y medible.

Imagen de portada: JB DeWitt II en flickr

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