Síndrome boreout en el trabajo; contra el aburrimiento laboral

¿Notas ese aburrimiento que te sube por las piernas y se apodera de hasta el último de tus cabellos? A todos nos pasa, de vez en cuando y hasta cierto punto. El problema es cuando se convierte en crónico e insuperable; eso es el síndrome de boreout en el trabajo. Y es un problema serio.

Lo es para la organización, que se enfrenta a una disminución del rendimiento laboral difícil de identificar y combatir; y desde luego para la persona que lo sufre y su entorno: afecta a la salud física y emocional, a las relaciones humanas y por supuesto al desempeño profesional. En esta entrada queremos ayudarte a reconocerlo y luchar contra él.

¿Qué es el síndome boreout?

Si decimos que el boreout es el gemelo (aún más) malvado del burnout podemos hacernos una idea aproximada sobre qué hablamos: un riesgo psicosocial derivado de la organización del trabajo en la que el empleado siente un aburrimiento crónico, normalmente debido a la inadecuación entre las tareas del puesto de trabajo y las capacidades del empleado.

Sea por ese “conflicto de rol”, sea por otras razones (inestabilidad laboral, monotonía de tareas, ausencia de pasión), los efectos son un verdadero problema para todos: reducción de la motivación y el rendimiento, fatiga crónica, síndrome del impostor, comportamientos hostiles, ansiedad y depresión…

El boreout en el trabajo es especialmente insidioso porque, al contrario que su gemelo menos malvado, es mucho más difícil de manifestar y de detectar; en un contexto “clásico”, venirle al jefe con que nos aburrimos en el trabajo puede resultar incluso contraproducente en términos prácticos, relacionales y emocionales; y por eso tiende a ocultarse.

¿Cómo detectar el boreout en el trabajo?

No es necesario abundar en el impacto negativo del aburrimiento laboral tanto en la salud mental de los empleados como en los resultados para la organización. Lo que sí es importante es aprender a identificar las señales, que como decimos suelen ser esquivas o engañosas.

Desde la perspectiva del empleado:

  • Los síntomas de tristeza, ansiedad o depresión indican que algo va mal…
  • A nivel cognitivo, detectarás dificultades de atención y falta de respuesta a estímulos.
  • Una autopercepción negativa del “yo profesional” apunta en esta dirección.

Desde la perspectiva de la organización:

  • Una bajada significativa en índices de satisfacción laboral, motivación o compromiso.
  • El presentismo es un fenómeno típicamente relacionado con el boreout.
  • La procrastinación asociada a la autoindulgencia (“bah, ya lo haré, qué más da…”).

Como vemos, los indicios pueden ser muchos y variados, pero también pueden deberse a otras problemáticas. Es importante, si los detectamos, aislar el origen de “lo que va mal” mediante un seguimiento personalizado que combine la observación directa y los resultados de las métricas de rendimiento y bienestar laboral.

boreout en el trabajo 2

¿Cómo combatir el aburrimiento laboral?

Llegamos al meollo del asunto: una vez detectado un caso de boreout en el trabajo, ¿qué acciones podemos emprender para neutralizarlo? Como suele ocurrir eso depende de cada contexto (cada empleado y cada organización), pero seguramente alguna de estas medidas te venga bien:

  • Contarlo. Expresar en voz alta y sin miedo lo que nos ocurre es el primer paso.
  • Buscar la adecuación entre el perfil del empleado y el puesto de trabajo, empezando en el proceso de contratación.
  • Mejorar las prácticas de conciliación personal-profesional. A veces el problema puede paliarse en gran medida reestructurando nuestros patrones de conciliación.
  • Emprender acciones de reskilling o upskilling puede ayudar a modificar un horizonte de desmotivación y estancamiento profesional.
  • Ofrecer actividades alternativas, laborales y en el tiempo de trabajo, que permitan salir del círculo vicioso del aburrimiento.
  • Ejercer un liderazgo proactivo en el reconocimiento del esfuerzo del empleado y en las dificultades que este enfrenta.
  • Permitir un liderazgo horizontal (autoliderazgo) para incrementar los niveles de responsabilidad, e indirectamente la motivación.
  • Realizar ejercicios de mindfulness a lo largo de la jornada que faciliten la gestión emocional en los momentos difíciles.
  • Trabajar las relaciones interpersonales en el trabajo. Unos anclajes psicosociales sólidos facilitan la detección y palían los efectos negativos.

Imagen de portada: Davide Cassanello en flickr

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