Felicidad en la pyme: ¡es posible!

Estamos por todas partes, somos el tejido económico que sostiene nuestras sociedades, y sin embargo a veces somos ignoradas, insignificantes, incluso invisibles. Somos las microempresas, las pequeñas y medianas empresas, y nadie parece acordarse de nuestro bienestar… ¡Ni siquiera nosotras! ¿Hay felicidad en la pyme? Y más importante aún, ¿puede haberla?

Hoy, Día Europeo de las Pymes, queremos lanzar un mensaje de esperanza: ¡sí, ser feliz trabajando en una pyme es posible! ¡Incluso en una microempresa! Y sabemos lo que estás pensando: sí, incluso si eres autónomo, también. Aquí apuntamos a los factores clave y una hoja de ruta mínima para acompañarte en el camino de la felicidad laboral.

Empresas pequeñas, dificultades grandes

Dicen los cánones que las empresas de menos de 250 empleados son medianas, las de menos de 50 son pequeñas y las de menos de 10 son microempresas (y a todo eso lo llamamos para abreviar “mipyme”). El caso es que en España, a fecha de enero de 2024, hablamos de casi tres millones de organizaciones empleando cerca de 10 millones de personas.

Cabría esperar que las administraciones públicas tuvieran en palmitas (financiación, carga normativa, apoyo y formación) a estas organizaciones más pequeñas, con menos recursos y con mayores desafíos y dificultades para desenvolverse en el competitivo mercado global de manera competitiva. Pues va a ser que no.

Eso, sin entrar a hablar de felicidad en el trabajo y bienestar laboral; simplemente, no existen ni directivas ni programas para pymes de nivel europeo sobre la materia. Así que el mensaje sería el tradicional: “aquí cada uno viene feliz de casa, si viene, y si no, ajo y agua”. Si miras a las grandes empresas, verás que eso no es así; saben que les va la supervivencia en ello.

Las claves de la felicidad en la pyme

Que nadie se engañe: los grandes programas de salud emocional, los calendarios flexibles de conciliación, las potentes acciones de desarrollo profesional, incluso la mera seguridad laboral son palos que en las pymes resultan difíciles de tocar; estos “reguladores de la felicidad” suelen estar fuera de rango por cuestiones económicas, operativas o meramente existenciales.

Eso no quiere decir que no sea posible una cultura organizacional centrada en las personas, que es a fin de cuentas la clave de la felicidad en la pyme como en cualquier otra organización. Y (esta es la buena noticia) que no pueda sacarse adelante sin grandes inversiones, sino a través de pequeñas prácticas cotidianas; basadas, eso sí, en grandes transformaciones de mentalidad.

¿Y cuáles son entonces esas claves de la felicidad para pequeñas y medianas empresas, y también para las microempresas?

Empoderamiento

Cuanto menos somos en el equipo, más necesario es poner a cada miembro del mismo en condiciones de sacar lo mejor de sí mismo. ¿Lo facilitas? ¡Revisa tu estilo de liderazgo!

Autonomía

A la par del empowerment va el otro gran motor de motivación en la empresa. Promover el autoliderazgo entre tu gente tiene un enorme impacto positivo en la experiencia de empleado, garantizado.

Desarrollo

Partimos de la premisa de no confundir el desarrollo profesional con el desarrollo de la carrera; en muchas mipymes no hay margen de ascenso, ¡pero siempre hay margen de mejora!

Resiliencia

Ahora que estamos empoderados, somos más autónomos y hay margen para crecer, es el momento de demostrar lo que valemos cuando vienen mal dadas. ¡Aplica el feedback adecuado!

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Reconocimiento

A veces en gestión de talento nos complicamos la vida con este tema, olvidando el fondo de la cuestión. Es, a fin de cuentas, una cuestión de gratitud: de darle la importancia que tiene al agradecimiento.

Compromiso

El corolario, la cima, ¡aquí queríamos llegar! Con el compromiso crecen como la espuma el rendimiento, la fidelización y el bienestar. Ahora, no pierdas de vista sus diferentes dimensiones

¿Cómo incluir el factor felicidad en la pyme?

Entonces, ¿cómo hacemos pymes felices (o autónomos felices, prácticamente una utopía)? Como solemos decir, eso depende de cada organización y sus circunstancias. Pero de todas formas, casi siempre hay una hoja de ruta básica parecida:

  1. Formación: si tienes un papel de liderazgo en la organización, vete estudiando. Puedes empezar por nuestro blog.
  2. (Auto)diagnóstico: entérate de cómo está la situación en cuanto a felicidad se refiere. Para eso, lo mejor, hablar con tus empleados.
  3. Plan de acción: a partir de lo aprendido, es el momento de diseñar e implementar una estrategia de felicidad.
  4. Evaluación y revisión: casi nada sale bien a la primera, no dejes de analizar tus resultados, ajustar y seguir preguntando.

Las pymes también tienen derecho a ser felices

La felicidad en el trabajo es ante todo cuestión de cultura corporativa, ¡no renuncies a ella, sea cual sea el tamaño de tu empresa!

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