El rol del líder en la creación de una cultura positiva con Happyforce

Un clima laboral positivo está entre los factores que más valoran los empleados a la hora de medir su nivel de satisfacción con su situación laboral. Las empresas son conscientes de que un entorno de trabajo positivo mejora el bienestar emocional de sus empleados y, a la vez, ejerce un impacto directo sobre cuestiones tan importantes para ellas como la productividad, la retención del talento y los resultados financieros.

Así, el líder se perfila como una figura clave en el fomento y mantenimiento de una cultura positiva orientada a la felicidad en el lugar de trabajo. 

La cultura, conformada por los valores, normas, creencias y comportamientos compartidos dentro de una organización, es construida en gran medida por el liderazgo. Los líderes se convierten en un modelo a seguir por parte de los empleados, pero su papel no se queda aquí. También deben adoptar medidas proactivas para ir dando forma a esa cultura.

La era del liderazgo positivo

Las relaciones laborales han cambiado mucho en unas pocas décadas. Hemos pasado de la figura del jefe autoritario a la del líder.

Dentro de los diferentes estilos de liderazgo que existen, el positivo es uno de los más valorados en la actualidad. No se trata únicamente de poner al frente de los equipos de trabajo a una persona amable o con una actitud optimista, hay que ir un paso más allá. Un líder positivo es aquel que es capaz de inspirar y motivar a los demás, de generar confianza y promover un sentido de propósito y significado en el trabajo.

Al líder positivo le preocupan los resultados, por supuesto, pero también le interesa conseguir el bienestar de sus empleados y que estos se sientan a gusto con su trabajo y con el papel que cumplen en la empresa.

Este tipo de líderes se caracterizan por:

Ser fuente de inspiración y motivación

Tienen la capacidad de inspirar a quienes tienen bajo su mando, y lo hacen mediante el ejemplo, así como estableciendo unas metas que suponen un reto, pero a la vez son alcanzables.

Consiguen que su entusiasmo y dedicación se contagien a los demás e impulsen su motivación. Logrando que todos en la empresa remen en la misma dirección.

Una gran capacidad de resiliencia

El líder positivo no se rinde ante la adversidad. Incluso ante situaciones difíciles es capaz de mantener su actitud optimista y no perder la calma.

Esto le permite afrontar los desafíos con determinación y flexibilidad, buscando oportunidades de aprendizaje y crecimiento. Incluso si se equivoca y las cosas salen mal, aprovecha esa experiencia para aprender algo de ella y evitar caer  en los mismos errores en el futuro.

Carácter empático

De entre las muchas habilidades blandas que son necesarias en un líder positivo, la empatía es una de las más importantes.

Este tipo de líderes se preocupan genuinamente por el bienestar de sus empleados, y eso se nota. Son capaces de ponerse en el lugar de los demás, comprendiendo sus necesidades, sus aspiraciones, y también sus miedos. 

La empatía crea una conexión profunda entre el líder y su equipo, que contribuye a crear un ambiente de confianza y apoyo mutuo en el que todo el mundo se siente protegido y cómodo.

Altos niveles de inteligencia emocional

Esta habilidad permite al líder gestionar sus propias emociones de forma positiva. Ser consciente de cómo tanto sus palabras como sus acciones afectan a los demás para bien o para mal. 

Con esto consigue mantener las formas en cualquier situación, favoreciendo un clima laboral positivo y productivo.

Propósito de servicio

El liderazgo positivo se basa en principios del liderazgo servicial, en el que el responsable de los equipos de trabajo se compromete a servirles y a satisfacer sus necesidades en lo que le resulte posible. 

No se centra solo en su propio éxito, sino que toma medidas para que los demás se sientan bien y puedan alcanzar el éxito individual y grupal que persiguen.

¿Cómo puede el líder promover una cultura organizacional positiva?

Las acciones y el comportamiento de un líder van articulando la cultura organizacional. Si lo que buscamos es una cultura positiva, puede tomar medidas como las siguientes:

Modelar comportamientos positivos

Esto implica actuar siempre con honestidad e integridad, siguiendo las normas y trabajando para alcanzar el bien común. Teniendo en cuenta las necesidades de todo el equipo cuando llega el momento de tomar decisiones.

Si su comportamiento es correcto y genuino, los trabajadores acabarán imitándolo, por considerarlo un buen modelo de conducta. Así, el líder consigue que los demás hagan lo que espera de ellos, sin necesidad de recurrir a dar órdenes. Esto contribuye a que los empleados se sientan más autónomos y más valorados, lo que les hace estar más felices.

Establecer una comunicación clara y efectiva

Una buena comunicación es esencial cuando se busca crear una cultura positiva. Es responsabilidad del líder que la información fluya libremente dentro de la organización, y a todos los niveles.

Es el encargado de transmitir a los subordinados cuáles son los objetivos de la empresa, los posibles cambios que se produzcan en estos, y los éxitos alcanzados. A la vez, también debe tener una buena capacidad de escucha activa, lo que alentará a los empleados a compartir sus ideas y preocupaciones.

Un entorno laboral en el que la comunicación fluye, genera un ambiente de trabajo sano que contribuye a la satisfacción de los miembros de la plantilla.

Definir unas expectativas claras

La primera tarea del líder es definir de forma clara y precisa los valores, las normas y los comportamientos esperados dentro de la organización, y comunicarlos a los empleados.

Se crea así un marco de referencia común para todos los miembros del equipo y se establece un estándar de excelencia que sirve como fuente de inspiración y de motivación. Cuando los profesionales saben qué es lo que se espera de ellos, pueden guiar mejor su actividad y alcanzar las metas que se han previsto para ellos. Todo lo cual contribuye a su bienestar emocional.

Reconocer los logros y el esfuerzo

La cultura del reconocimiento forma parte de la cultura organizacional positiva. Porque poner en valor el esfuerzo realizado por los empleados consigue aumentar la motivación tanto de los que han sido felicitados como del resto de sus compañeros.

Las felicitaciones públicas, los reconocimientos formales, los premios, las primas económicas, e incluso pequeños gestos de agradecimiento ante un trabajo duro, refuerzan el compromiso de los empleados, ya que consiguen que se sientan valorados y apreciados.

Fomentar la colaboración y el trabajo en equipo

El objetivo del líder es crear un ambiente de trabajo agradable, y eso requiere que los empleados colaboren y se apoyen entre sí, incluso si pertenecen a equipos de trabajo que desempeñan su labor en diferentes áreas o proyectos.

Para fomentar la colaboración, los líderes pueden tomar medidas como organizar actividades de construcción de equipos, realizar reuniones informales, e incluso crear equipos multidisciplinares con miembros de diferentes departamentos.

Proporcionar una retroalimentación constructiva

También es responsabilidad del jefe aportar retroalimentación regular y constructiva a sus equipos. Reconociendo los logros y destacando aquellas áreas en las que hay margen para la mejora personal y profesional. Aportando a la vez ideas sobre cómo se puede mejorar.

Esto ayuda a los empleados a conocer sus fortalezas y sus áreas de mejora, lo que contribuye a su desarrollo personal y profesional, al permitirles orientar su esfuerzo a alcanzar su máximo potencial.

Buscar el bienestar y la conciliación

El líder debe ser un ejemplo a la hora de asumir responsabilidades, pero también cuando llega el momento de cuidarse y descansar.

Le corresponde a él promover un ambiente de trabajo orientado a un bienestar integral de los empleados. Por ejemplo, adoptando programas de estilo de vida sano. Y, por supuesto, también debe ser un modelo a seguir en lo que se refiere a la conciliación.

Adoptando estas estrategias, los líderes van dando forma a una cultura organizacional positiva, en la que los empleados se sienten valorados, motivados y comprometidos, más felices. Lo que aumenta su rendimiento, su nivel de satisfacción, y contribuye al éxito a largo plazo de la empresa.

Promueve una cultura positiva con Happyforce

Por suerte, los líderes no están solos en su labor de conseguir una cultura positiva, cuentan con herramientas especializadas como Happyforce

Nuestra tecnología ayuda a quienes lideran equipos de trabajo a obtener de forma sencilla y rápida la información que necesitan para poder mejorar el clima laboral y adoptar medidas que contribuyan a fidelizar al talento y a motivar a las personas.

Permite conocer las barreras que están impidiendo la felicidad de los empleados, facilitando la toma de decisiones que ayuden a solucionar estos problemas. Y todo ello a partir de una herramienta tan esencial como lo es la comunicación.
Porque Happyforce lo pone muy fácil para que los empleados se expresen libremente y sin miedos, y para que la empresa pueda dar respuesta a sus inquietudes. De esta forma, se construye con paso firme una cultura organizacional positiva que pone en el centro el bienestar de la plantilla.

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