¿Tienes un embajador de marca empleadora en tu organización y no lo sabes?

Es raro, pero a veces pasa: a veces tienes a alguien en tu organización que, por lo que sea, está encantado de formar parte de ella. Parece que la empresa fuera suya y está deseando contarle al resto del mundo lo estupenda que es. Perfecto para embajador de marca empleadora. Lo malo es cuando no te das cuenta de que está ahí.

Eso no podemos permitirlo, porque puede ser un activo que marque la diferencia en el contexto de escasez de talento actual; las estadísticas están ahí (en la infografía, para ser exactos). Así que vamos a estudiar bien qué buscamos y cómo podemos dar con él.

¿Marcas empleadoras? ¿Embajadores? ¿De qué me hablas?

Ya… Entonces, primero, lo primero. Tú sabes lo que es una marca, seguro, hablando de productos o servicios. Pues tu organización también es una marca, si entendemos que tus empleados son unos “clientes” a los que “vendes” un puesto de trabajo. Es decir, que tu empresa tiene una identidad, una imagen, etc. no solo para tus clientes, sino también para tus empleados.

Eso es tu marca empleadora. Sí, es una noción que llega a la gestión de personas desde el universo del marketing (como muchas otras: experiencia de empleado, journey de empleado, momentos de la verdad, todo eso) y cuyo potencial disruptor ya está más que comprobado; cada vez más, los empleados eligen a sus empleadores basándose en su imagen de marca empleadora.

También nos llega del marketing, como reflejo del brand ambassador, el concepto de embajador de marca empleadora. Dícese de aquel empleado que promueve activamente la imagen positiva de tu organización, ayudando a mejorar su conocimiento, reconocimiento y reputación. Vamos, ese empleado que está encantado contigo y también de propagarlo a los cuatro vientos.

¿Cómo detectar a mi embajador de marca empleadora?

Las condiciones que debe reunir un embajador de marca empleadora son más bien exigentes. Y claro, no es algo con lo que nos topemos a diario. Sigue estas señales, y lo encontrarás.

  1. eNPS a tope! Debes constatar de manera fehaciente (mediante encuestas, feedback de pares, canales de comunicación internos, entrevistas uno a uno, etc.) que ese empleado tiene altos niveles de motivación y compromiso, y que sus valores y propósitos personales están alineados con los de la organización.
  2. Talento para la “representación”. Una de las tareas principales de un embajador de marca empleadora es precisamente esa, en cierta manera hablará en nombre de la organización. Es interesante que se le dé bien contactar y transmitir.
  3. Inspiración interna. Tal cual. Si entre tu gente tienes a ese alguien que es capaz de despertar el entusiasmo en un equipo entero o de contagiar su resiliencia a los demás cuando vienen mal dadas, tiene muchas papeletas de ser quien buscas.
  4. Que entienda de estrategia. Es decir, que sea capaz de comprender las necesidades de la organización. En principio, es quien mejor nos conoce, y eso debería tenerse en cuenta muy especialmente en el departamento de recursos humanos.
  5. Autenticidad. No, no es de eso que se dice por decir, por dos razones: una, existe el concepto de embajador remunerado, pero no es lo que buscamos aquí; y dos, estas cosas, si no se sienten, no salen naturales. Y eso se nota.
  6. ¿Amor para siempre? A menudo se habla de “enamoramiento” entre la marca y el embajador; no dejes que se apague el fuego, mantén un alto nivel de interacción con esa persona. Conviene que vuestra relación sea larga y sólida.
embajador de marca empleadora 2

¿Y cómo puede ayudar a mi organización?

Lo que nos va a generar en términos generales un embajador de marca empleadora es valor añadido en reputación de marca empleadora, cohesión interna y atracción externa; detallando un poco más, lo notaremos en:

  • Atracción de talento. Nada como un empleado feliz para llamar la atención de potenciales empleados, tanto en general como por segmentos.
  • Participación activa en reclutamiento y facilitamiento de onboarding. Es interesante y positivo contar con él acompañando estos primeros y cruciales momentos.
  • Mejora del clima laboral. Muy probablemente sea un elemento motivador e inspirador para sus compañeros. Eso es contagioso.
  • Menor rotación de personal. Por la misma regla de tres, el caldo de cultivo que ayuda a generar genera mayor satisfacción en el trabajo en general.

Para ello, es importante detectar y poner en acción los puntos fuertes que cada embajador lleva dentro. Pueden ser competencias organizativas, comunicativas u operativas (ciertas hard skills o algún tipo de expertise); incluso talentos de liderazgo, quién sabe. En función del perfil, podremos apuntar mejor a diferentes cometidos.

Lectura recomendada